Sigo Caminando

Llegaste cuando el silencio
llenaba toda la casa,
cuando el sueño de unos brazos
ya no encontraba esperanza.

Y con tus ojos pequeños
trajiste luz al camino,
sin palabras me enseñaste
que el amor cambia destinos.


Fuiste mi niña del alma,
mi familia, mi hogar
Un latido que aprendí
sin siquiera imaginar.

Y aunque hoy siga el camino
con tu ausencia al respirar,
todo el amor que me diste
es la fuerza de avanzar.

Te tuve entre mis brazos
cuando el tiempo se detuvo,
como si el mundo guardara
ese último segundo.

Y entendí que hay despedidas
que no rompen lo vivido,
porque el amor verdadero
no se pierde en el olvido.


Fuiste mi niña del alma,
mi familia, mi hogar.
Un latido que aprendí
sin siquiera imaginar.

Y aunque hoy siga el camino
con tu ausencia al respirar,
todo el amor que me diste
es la fuerza de avanzar.


Hoy camino un poco distinta,
con tu huella en la piel,
porque amar también es esto:
aprender a agradecer.

No te fuiste de mi vida,
solo cambiaste de lugar,
vives suave en mi memoria
cuando vuelvo a recordar.


Fuiste mi niña del alma,
mi familia, mi hogar.
Y en mi pecho tu cariño
siempre vuelve a respirar.

Y aunque el mundo siga andando
y me invite a continuar,
sé que el amor que sembraste
me acompaña al caminar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *