
Tenías inocencia y mil sueños,
y la vida no fue lo que esperabas,
te rompieron antes de tiempo
y aprendiste a vivir con las alas cerradas.
Yo nací dentro de esa historia,
entre miedo y necesidad,
intentando darte el apoyo
que a ti te faltaba encontrar.
Y hoy lo miro sin juicio,
sin querer cambiar lo que fue,
cada paso, cada herida…
nos trajo hasta este después.
Hoy te dejo en paz,
y me quedo en mí,
no me llevo tu dolor
ni lo cargo sobre mí.
Te devuelvo tu camino,
yo abrazo el que elegí,
y en este silencio nuevo…
por fin puedo vivir.
No te odio, lo comprendo,
sé que hiciste lo que pudiste,
con las herramientas que tenías
y el amor que conociste.
Y aunque a veces me doliera
no sentirme vista en ti,
hoy ya no busco respuestas
donde no podían existir.
Me recojo en mi historia,
me sostengo desde aquí,
lo que no fue dado afuera…
hoy lo encuentro dentro de mí.
Hoy te dejo en paz,
sin deuda y sin rencor,
ya no espero que me des
lo que nunca llegó.
Te libero de mi espera,
me libero yo de ti,
y en este espacio que queda…
empiezo a florecer en mí.
No necesito entender más,
no necesito cambiarte,
solo honrar lo vivido
y suavemente soltarte.
Que encuentres paz en tu vida,
que te puedas perdonar,
que descubras en tu alma
lo que no supiste hayar.
Hoy te dejo en paz,
y me abrazo al fin,
soy hogar de mi historia…
y raíz de lo que fui.
Hoy camino ligera,
sin cadenas del ayer,
y en la calma que habito…
vuelvo a nacer.
Con amor te suelto,
sin mirar atrás,
lo que fue ya descansa…
y yo elijo paz.