
Te veo escondida en el silencio,
con los ojos llenos de esperar,
con las manos pequeñas temblando
sin saber a quién llamar.
Aprendiste a ser tan fuerte
cuando solo eras piel,
a guardar todos tus sueños
donde nadie los pudiera ver.
Pero ya no estás sola,
ya no tienes que fingir,
puedes soltar el peso…
yo he venido a por ti.
Aquí estoy contigo,
ya no tienes que huir,
puedes llorar despacio
que yo cuido de ti.
Voy a darte el abrazo
que nadie supo dar,
voy a ser el refugio
donde puedas descansar.
No hiciste nada malo,
no tenías que salvar,
no eras tú la tormenta
ni la forma de amar.
Te robaron el tiempo,
te enseñaron a callar,
pero dentro de tu pecho
nunca dejó de brillar.
Y hoy te escucho entera,
sin pedirte cambiar,
cada parte de tu historia
merece ser hogar.
(Aquí estoy contigo,
ya no tienes que huir,
puedes romper el miedo
que aprendiste a construir.
Voy a darte el abrazo
que el mundo no entendió,
voy a ser la ternura
que tu alma necesitó.
Si el pasado vuelve a doler,
ven y quédate en mí,
yo sostengo tu miedo
hasta verlo partir.
Ya no hay prisa,
ya no hay que sobrevivir,
solo queda aprender…
a vivir.
Aquí estoy contigo,
no te voy a soltar,
eres todo lo bueno
que quedó por cuidar.
Y aunque el mundo se rompa,
aunque duela mirar,
yo prometo a tu niña…
que la voy a amar.
(Descansa en mis brazos,
puedes por fin dormir,
que esta vez la vida…
sí te quiere a ti.