
Murió el viejo nombre que llevaba,
la máscara cansada de existir.
De un huevo roto nace el alba,
un ser desnudo aprende a latir.
Paso a paso va recordándose,
libre al fin de lo que fue prisión,
se descubre en cada sombra
y en cada pulso del corazón.
Aunque acechen voces densas,
que prometen confusión,
no olvides: llevas dentro
la brújula y la voz.
Eres vasija de la Fuente viva,
espíritu encarnado en humanidad,
brilla desde dentro, luz protegida,
manto eterno de verdad.
No hay medias tintas en tu fuego,
ni cadenas para tu fe,
eres luz, conciencia y cuerpo,
aprendiendo a ser.
Energías oscuras quieren nombrarte débil,
manipular tu percepción,
pero tu intuición despierta
reconoce la distorsión.
Valor y verdad son tus armas,
amor propio es tu raíz,
conectado a la sabiduría
que no se puede fingir.
Autoridad no es someter,
ni pisar, ni dominar,
es saber quién eres
y hasta dónde dejar pasar.
Eres vasija de la Fuente viva,
espíritu encarnado en humanidad,
brilla desde dentro, luz protegida,
manto eterno de verdad.
No hay medias tintas en tu fuego,
ni cadenas para tu fe,
eres luz, conciencia y cuerpo,
aprendiendo a ser.
Respeto y límites claros,
compasión con dirección,
lo que invade, aunque no se vea,
merece firme resolución.
La energía también es materia
cuando viene a traspasar,
y a toda agresión —visible o no—
se le aprende a contestar.
Despierta tus otros sentidos,
mira más allá del velo,
esta es la nueva forma
de caminar el suelo.
No entregues tu creación,
no delegues tu poder,
cada día al despertar
vuelve a elegir quién ser.
Traza tu sendero ahora,
modela tu realidad,
crea lo que vienes a vivir,
con conciencia y claridad.
Libre albedrío sin fronteras,
conocerte en totalidad,
luz y sombra reconciliadas
en tu propia medida vital.
Eres humano, eres espíritu,
eres presencia y verdad,
vasija viva de la Fuente
aprendiendo a brillar. ✨