Volver a Mi

Estas canciones nacen de una historia vivida en silencio.

De una infancia marcada por el miedo a un padre violento y una madre que lo consentía.
Una madre manipuladora que demanda fidelidad desde su papel de víctima.
La necesidad de adaptarme a la exigencia de interpretar una farsa cotidiana de paz, armonía y felicidad para sobrevivir.
Siendo entrenada y obligada a sostener lo que no era propio.

Este recorrido es un tránsito:
de la supervivencia a la conciencia,
de la carga al límite,
y del dolor… a la calma.

Es, en esencia, un camino de regreso a mi misma.

Un viaje en 4 canciones para atravesar el dolor, comprenderlo, soltarlo…
y habitar en paz.

No son solo canciones. Es un proceso, un recorrido.

Empieza en el silencio donde aprendí a sobrevivir,
pasa por el momento en el que por fin alguien me ve,
atraviesa el lugar donde decido soltar lo que no es mío,
y termina en el único sitio al que siempre quise llegar:

yo.

Estas canciones no cuentan una historia…
la transforman.


1. Donde aprendí a sobrevivir

Esta canción nace del lugar donde aprendí a callar para sobrevivir.
Aquí no hay explicación. Solo lo que fue. El cuerpo recuerda antes que la mente.

Canción: Sin hacer ruido


La casa en silencio, el aire pesa más, aprendo a no moverme, a no mirar atrás.

Mis manos bien quietas, la espalda contra la pared, hay algo en su mirada… que no sé detener.

No lo vi venir, solo el golpe y ya, me quito las gafas antes de que se rompan más.

El suelo se acerca, no sé dónde mirar, mi cuerpo se encoge… quiero desaparecer.

No hago ruido, no puedo llorar, si no digo nada quizá pare ya.

Respiro bajito, cuento hasta tres, me digo en silencio “todo va a estar bien”.

Pero el miedo se queda pegado en la piel, y el tiempo no pasa… cuando va a doler.

Nos pone en fila, de menor a mayor, yo espero la última viendo pasar el dolor.

Los ojos abiertos, nadie dice nada, aprendo a esperar cuando el miedo avanza.

Y luego la casa se vuelve a encender, ponemos sonrisas como tiene que ser.

Jugamos a ser la familia ideal, como si el silencio pudiera borrar.

Cada uno un papel que aprendió a sostener, para que su mundo no vuelva a romper.

Pero nada lo calma, no depende de mí, cualquier cosa arde y vuelve a seguir.

Mamá no está, no viene, se esconde, se pierde en su pena sin poder proteger.

Respiro bajito, cuento otra vez, me prometo muy dentro “me iré algún día, lo sé”.

Aguanto el momento, sin dejarme ver… solo quiero un día cumplir dieciocho y correr.

Sin hacer ruido… sin decir por qué… aprendí a esconderme para algún día …

poder ser.


2. Donde por fin me veo (rescate a mi niña interior)

Esta canción refleja la primera vez que alguien mira a esa niña… sin apartar la vista. Nombrar lo vivido cambia todo. Ya no está sola dentro de la historia.

Canción: Te veo


Te veo en la esquina, tan quieta, sin voz, aprendiendo a ser fuerte para que no duela más.

Tus manos heladas, los ojos en él, leyendo en su cara lo que va a suceder.

Te dice: quítate las gafas, antes de caer, para no romperlas con los golpes.

Y yo desde fuera lo puedo entender… no era tu culpa, no lo pudiste prever.

Te enseñaron a callar, a no sentir, a sostener, a creer que en tu silencio todo podía ir bien.

Pero yo te veo, no estás sola ahí, todo lo que hiciste fue intentar sobrevivir.

No eras responsable de lo que ocurrió, solo eras una niña… y nadie te protegió.

Os pone en fila, puedo verlo bien, tus ojos lo dicen antes de que te toque a ti después.

Y tú la última, sosteniendo el final, cargando en tus hombros lo que nadie supo parar.

Y luego la escena que hay que sostener, la casa sonríe como debe ser.

Cada uno en su papel, cada gesto en su lugar, para que el mundo de él no se vuelva a quebrar.

Y mamá tan lejos, perdida en su dolor, con su pena en las manos pidiéndote calor.

La miras y sientes que no puede más, y sin darte cuenta… la intentas sostener tú ya.

Te hicieron creer que cuidar era amar, que si tú eras fuerte todo iba a mejorar.

Pero yo te veo, también en ese lugar, intentando salvar lo que no podías cambiar.

No eras su refugio, ni su sostén, solo eras una niña… haciendo más de lo que puede ser.

Escúchame ahora, quédate en mí: nada de eso se estaba esperando de ti.

Ni siendo perfecta, ni dándolo todo, ibas a evitar lo que rompía ese modo.

Y yo te veo, te sostengo aquí, ya no tienes que esconderte ni dejar de existir.

Ahora hay un lugar donde puedes descansar, yo cuido de tu historia… ya no tienes que aguantar.

Ven conmigo, puedes salir de ahí, todo eso ha pasado… y ahora estás en mí.

Y ahora estás en mi… y ahora estás en mi.


3. Donde decido soltar

Aquí dejo de sostener lo que no me corresponde. Integras que no todo lo que sostuviste era tuyo. Y así recuperas tu lugar.

Canción: Ahora mando yo


Te veo esperando, a que todo esté en paz, cargando en tus manos lo que no te tocaba llevar.

Mirando a mamá como si fuera a caer, pensando en silencio “yo la tengo que sostener”.

Y un día te fuiste, aprendiendo a elegir, dejando su casa para poder respirar al fin.

Sabías muy claro qué era lo que dolía ver, alejarte de él fue salvarte también.

Pero algo quedaba más difícil de soltar, un hilo invisible que no podías cortar.

No era tu carga, no era tu lugar, no eras quien tenía que cuidar a mamá.

No eras su refugio, ni su salvación, eras solo una niña… y eso lo cambio yo.

Volvías a entrar para no perder, a tus hermanos, lo poco que quedaba en pie.

Sosteniendo el gesto, la falsa normalidad, como si ese teatro pudiera proteger algo más.

Pero lo invisible fue lo que dolió, esa forma suave de pedirte amor.

Su pena en tus manos, su vida en tu piel, y tú respondiendo lo que no supo hacer.

Te hizo creer que eras su sostén, que si tú no estabas todo iba a caer.

Y hoy entro en la escena, ya no miro desde atrás, te cojo la mano, mi niña… y no vuelves a ese lugar.

A mamá le dejo lo que es de ella, su historia, su vida, su forma de ver.

No soy responsable de lo que eligió, ni de sus heridas… ni de su dolor.

Ahora mando yo, en mi vida y en mí, ya no cargo historias que no elegí.

Si me acerco soy libre, si me voy también, no necesito nada para sostener.

Mamá, hoy corto ese hilo que me ataba a sostenerte y en el espacio que queda… empiezo a vivir.

Ven mi niña, vámonos juntas, ya puedes soltar, yo cuido de todo… ya no tienes que aguantar…




Hallemos el verdadero hogar…


4. Donde por fin soy

Este es el lugar al que siempre quise llegar. Cuando todo cae, quedas tú. Y eso… es suficiente.

Canción: Aquí soy


Ya no busco fuera, ya volví a mí, en el silencio suave aprendí a existir.

No hay nada que falte, no hay que sostener, todo lo que soy… ya está en mi ser.

Respiro en calma, me dejo sentir, soy casa, soy raíz… y soy por fin en mí.

No se trata de olvidar.
Se trata de dejar de cargar lo que nunca fue tuyo.
Y volver… a ti.

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